26 de diciembre de 2012
Renacer
Hoy es mi cumple. Y cumplir años es una manera de renacer (aunque estoy segura que otras personas no lo ven así). Es en realidad imaginar un año nuevo en el que tenemos un poquito más de experiencias y recursos para afrontarlo. En realidad, ese año nuevo que se nos presenta, podemos imaginárnoslo como una segunda oportunidad.
Leía el otro día que Víktor Frankl aconsejaba para desarrollar la responsabilidad y el valor: “Actúa como si vivieras por segunda vez y la primera lo hubieras hecho tan desacertadamente como estás a punto de hacerlo ahora”.
Me pareció una idea maravillosa ¿Cómo lo harías si esta fuera tu segunda oportunidad? ¿Qué dirías que no has dicho? ¿Qué harías que no hiciste? ¿Qué te permitirías? ¿Qué arriesgarías? ¿A quién besarías? ¿A quién ayudarías? ¿Con quien conversarías? ¿A quien llamarías? ¿Dónde bailarías? ¿Qué amanecer no te perderías?...y así hasta el infinito.
Lo curioso es que todas las personas sabemos que los momentos e instantes son únicos e irrepetibles y aún con todo, dejamos de ser quienes somos (dejamos de intentar nuestros sueños, dejamos de decir lo que pensamos, dejamos de….) pensando o creyendo que habrá un momento mejor.
Es importante darse cuenta qué es lo que nos dificulta o no nos permite “actuar como si viviéramos por segunda vez” y tomar conciencia supone, como dice Hermann Hesse en su novela Demian (novela que, hay que decirlo todo, desde mi punto de vista hay que leer un par de veces en la vida) que “cada vez que vayamos a renacer debemos romper la cáscara del huevo que nos aprisiona”.
¿Cuál es tú cáscara? ¿Qué te aprisiona? ¿Qué te impide ser quien eres?
Para este nuevo camino, para los futuros renacimientos, para explorar estos territorios inhóspitos tenemos todo un año por delante, así que…os deseo mucho coraje y ganas y feliz viaje!!!
19 de diciembre de 2012
¿Cambiar con buen ánimo?
Hoy en día se escribe mucho sobre los cambios. Siendo realistas, los cambios son una constante en nuestras vidas. Cambiamos cada día, cada año, cada década. Cambiamos físicamente y también de ideas, de trabajo, de casa, de situación vital.....Los cambios no son más que dejar algo para sustituirla por otra, una modificación o alteración de un estado presente a otro distinto....entonces, ¿Por qué nos producen tanto temor? ¿Por qué los afrontamos como pérdidas, como una situación a la que debemos sobrevivir o pasar sin fijarnos mucho?
Las personas tenemos la capacidad de afrontar los cambios de otra manera, verlos como algo natural, como un reto necesario o deseado en nuestra vida, como algo que podemos afrontar, nos cueste más o menos tiempo y esfuerzo. Sin embargo nuestro sofá o zona de confort nos genera una ilusión ficticia que nos dice "quédate aquí que se está bien, lo de fuera no lo conoces y este sofá por muy viejo y roído que esté, ya es tuyo". Desde luego en ocasiones es una opción.
Otras veces, sin embargo, no podemos no afrontar el cambio, pues este viene provocado por el exterior. ¿Qué me pasa cuando estos cambios los vivo con miedo, pesimismo y como una pérdida? ¿Qué gano y qué pierdo? ¿Esta es la única manera de vivirlo o puedo hacerlo desde otra posición? La elección es mucho más nuestra en estas cuestiones que del entorno.
Y qué sucede cuando el sofá es realmente incómodo, me produce malestar, me hace sentir que no es allí donde quiero estar y dado que no encuentro en mi horizonte otro sofá al que salir corriendo, sigo quedándome en él, viviendo desde él y soñando con otro lugar o situación deseada. ¿Qué me estoy perdiendo al no salir a buscar mi nuevo sofá? ¿De qué manera lo puedo encontrar si no hago nada por buscarlo? ¿Me compensa seguir en esta posición? ¿En qué medida?
No son preguntas fáciles de responder. Algunas veces sabemos que queremos hacer cosas y no nos atrevemos a preguntar o a pedir ayuda a otras personas. Desde Kaiden, creemos que compartir nuestra visión y sensación en estas situaciones, que trabajar sobre las habilidades que ya tenemos y que pueden facilitarnos hacer las cosas de otra manera y que dedicarte un tiempo para ti, para escucharte, para entenderte y conocerte, compartiendo aquello que tu quieras con otras personas en el ambiente de máximo respeto y confianza, es un regalo que mereces y que todas las personas merecemos.
Por eso, te invitamos a que conozcas nuestros talleres de desarrollo personal y si te apetece empezar a trabajar en ti misma o en ti mismo, te apuntes a nuestro próximo taller, los días 18 y 19 de enero en el que trabajaremos sobre "Cómo gestionar el cambio y superar nuestros frenos".
Más información en Kaiden y en el correo: info@kaiden.es
Las personas tenemos la capacidad de afrontar los cambios de otra manera, verlos como algo natural, como un reto necesario o deseado en nuestra vida, como algo que podemos afrontar, nos cueste más o menos tiempo y esfuerzo. Sin embargo nuestro sofá o zona de confort nos genera una ilusión ficticia que nos dice "quédate aquí que se está bien, lo de fuera no lo conoces y este sofá por muy viejo y roído que esté, ya es tuyo". Desde luego en ocasiones es una opción.
Otras veces, sin embargo, no podemos no afrontar el cambio, pues este viene provocado por el exterior. ¿Qué me pasa cuando estos cambios los vivo con miedo, pesimismo y como una pérdida? ¿Qué gano y qué pierdo? ¿Esta es la única manera de vivirlo o puedo hacerlo desde otra posición? La elección es mucho más nuestra en estas cuestiones que del entorno.
Y qué sucede cuando el sofá es realmente incómodo, me produce malestar, me hace sentir que no es allí donde quiero estar y dado que no encuentro en mi horizonte otro sofá al que salir corriendo, sigo quedándome en él, viviendo desde él y soñando con otro lugar o situación deseada. ¿Qué me estoy perdiendo al no salir a buscar mi nuevo sofá? ¿De qué manera lo puedo encontrar si no hago nada por buscarlo? ¿Me compensa seguir en esta posición? ¿En qué medida?
No son preguntas fáciles de responder. Algunas veces sabemos que queremos hacer cosas y no nos atrevemos a preguntar o a pedir ayuda a otras personas. Desde Kaiden, creemos que compartir nuestra visión y sensación en estas situaciones, que trabajar sobre las habilidades que ya tenemos y que pueden facilitarnos hacer las cosas de otra manera y que dedicarte un tiempo para ti, para escucharte, para entenderte y conocerte, compartiendo aquello que tu quieras con otras personas en el ambiente de máximo respeto y confianza, es un regalo que mereces y que todas las personas merecemos.
Por eso, te invitamos a que conozcas nuestros talleres de desarrollo personal y si te apetece empezar a trabajar en ti misma o en ti mismo, te apuntes a nuestro próximo taller, los días 18 y 19 de enero en el que trabajaremos sobre "Cómo gestionar el cambio y superar nuestros frenos".
Más información en Kaiden y en el correo: info@kaiden.es
12 de diciembre de 2012
La sal de la vida es la relación con el otro, ahora.
Esta es la recomendación de Philippe Pozzo a los jóvenes. Para quienes no lo sepan, Philippe Pozzo es el protagonista real y autor de la novela y posterior película “Intocable”
En su entrevista en la Contra de La Vanguardia (hay que hacerle un homenaje continuo a esta maravillosa sección) nos deja infinidad de perlas de una persona que, como él dice, ha tenido 2 vidas en 1.
Aunque os invito a leer la entrevista completa, os dejo algunos extractos acompañados de algunas preguntas/reflexiones que nos pueden ayudar a transformar una experiencia ajena en una fuente inspiración en nuestras vidas.
Cuando le preguntan por el inmigrante argelino (ex convicto) que contrató al quedarse paraplejico dice:
“Como empresario he contratado a cientos de personas y jamás he mirado un currículum. Miro a la persona y olvido las etiquetas”
¿Cuándo tienes que confiar en alguien, en qué te basas? ¿Qué es importante para ti? ¿Crees que las etiquetas te influyen?
Y sigue su descripción:
“De una gran generosidad. En realidad buscaba una manera de expresar lo que llevaba dentro, y por primera vez se sintió útil y responsable”
¿Damos la oportunidad a otras personas de ser ellas mismas y que puedan expresar lo que llevan dentro? ¿Alguien te dio alguna vez esa oportunidad a ti? ¿Qué sentiste? ¿Cómo respondiste a esa oportunidad?
Y sigue…
“Y eso es lo que me gustó de él, eso quiere decir que no tiene miedo a nada, sobre todo no teme a la fragilidad, que es la enfermedad de nuestras sociedades”
¿Tienes miedo a ser frágil o vulnerable? ¿Asumes que forma parte de la naturaleza humana? ¿Crees que mostrar esa fragilidad te perjudica o te puede sentar bien?
Y termino con su aprendizaje vital:
“Durante toda mi vida de válido he resbalado por el presente, siempre viviendo con 24 horas de adelanto; ahora vivo el presente.”
¿Cómo vives actualmente? ¿Te resbalas por el presente o lo vives? ¿Te proyectas en lo que harás mañana o estas presente en el ahora? ¿Estás segur@ que mañana existirá?
Para finalizar, os invito a aprovechar cualquier experiencia, ajena o propia, para profundizar en lo importante, en lo esencial de la vida, en lo que nos ayuda a crecer y disfrutar.
4 de diciembre de 2012
Encantada de conocerte
Hace unos días, una persona referente en mi vida profesional y personal me dijo, las actitudes y los cambios se ven en las acciones. Estuve de acuerdo.
Suena muy bien la frase. Suena muy lógica y no hice más caso.
Hoy, veo que es real tanto como lo soy yo. Veo que si soy mis actitudes, también soy mis acciones y mis cambios. Hablar de las actitudes de otras personas o de las mías propias sin ejemplos concretos es hablar más bien de momentos, de intenciones o de sueños. Así que hoy me veo en mis acciones, en mis decisiones y veo los cambios, los palpo, los entiendo, los comparto y los explico con mayor facilidad.
Hoy me veo en mis emociones, en estas que surgen en un momento tras una acción concreta, tras revisar las acciones encaminadas a una meta y comprender el cambio, su fuerza, su poder.
Hoy me veo en el cambio de creencias que me llevan incluso a disfrutar de tareas que pensaba imposibles, aburridas o que me producían miedo.
Hoy me veo enfrentando mis miedos y mis retos con visión de futuro, encontrado los puntos de apoyo para vencer las dificultades.
Hoy me veo reflexiva y activa. Contemplativa y proactiva. Coherente y plena. Hoy, cuando veo mis acciones, me veo como soy y como quiero ser, veo que coincido y que el camino iniciado es el camino deseado. Hoy estoy encantada de conocerme a través de mis acciones.
Suena muy bien la frase. Suena muy lógica y no hice más caso.
Hoy, veo que es real tanto como lo soy yo. Veo que si soy mis actitudes, también soy mis acciones y mis cambios. Hablar de las actitudes de otras personas o de las mías propias sin ejemplos concretos es hablar más bien de momentos, de intenciones o de sueños. Así que hoy me veo en mis acciones, en mis decisiones y veo los cambios, los palpo, los entiendo, los comparto y los explico con mayor facilidad.
Hoy me veo en mis emociones, en estas que surgen en un momento tras una acción concreta, tras revisar las acciones encaminadas a una meta y comprender el cambio, su fuerza, su poder.
Hoy me veo en el cambio de creencias que me llevan incluso a disfrutar de tareas que pensaba imposibles, aburridas o que me producían miedo.
Hoy me veo enfrentando mis miedos y mis retos con visión de futuro, encontrado los puntos de apoyo para vencer las dificultades.
Hoy me veo reflexiva y activa. Contemplativa y proactiva. Coherente y plena. Hoy, cuando veo mis acciones, me veo como soy y como quiero ser, veo que coincido y que el camino iniciado es el camino deseado. Hoy estoy encantada de conocerme a través de mis acciones.
Fábula oriental de autor desconocido: "¿Hasta cuándo dormido?"
"Era un pueblo de la India cerca de una ruta principal de comerciantes y viajeros. Acertaba a pasar mucha gente por la localidad. Pero el pueblo se había hecho célebre por un suceso insólito: había un hombre que llevaba ininterrumpidamente dormido más de un cuarto de siglo. Nadie conocía la razón. ¡Qué extraño suceso! La gente que pasaba por el pueblo siempre se detenía a contemplar al durmiente. "¿Pero a qué se debe este fenómeno?" —se preguntaban los visitantes.
En las cercanías de la localidad vivía un eremita. Era un hombre huraño, que pasaba el día en profunda contemplación y no quería ser molestado. Pero había adquirido fama de saber leer los pensamientos ajenos. El alcalde mismo fue a visitarlo y le rogó que fuera a ver al durmiente por si lograba saber la causa de tan largo y profundo sueño. El eremita era muy noble y, a pesar de su aparente adustez, se prestó a tratar de colaborar en el esclarecimiento del hecho.
Fue al pueblo y se sentó junto al durmiente. Se concentró profundamente y empezó a conducir su mente hacia las regiones clarividentes de la conciencia. Introdujo su energía mental en el cerebro del durmiente y se conectó con él. Minutos después, el eremita volvía a su estado ordinario de conciencia. Todo el pueblo se había reunido para escucharlo. Con voz pausada, explicó:
--Amigos, he llegado, sí, hasta la concavidad central del cerebro de este hombre que lleva más de un cuarto de siglo durmiendo. También he penetrado en el tabernáculo de su corazón. He buscado la causa. Y, para vuestra satisfacción, debo deciros que la he hallado. Este hombre sueña de continuo que está despierto y, por tanto, no se propone despertar."
¿Soñamos que hacemos o hacemos? ¿Soñamos que conseguimos o buscamos? ¿Soñamos que solucionamos o generamos cambios? ¿Elegimos soñar o actuar? Las pequeñas acciones, igual que los sueños nos enfocan hacia un lugar. Elegir hacia cual quiero enfocarme, sigue dependiendo de mi.
¿Soñamos que hacemos o hacemos? ¿Soñamos que conseguimos o buscamos? ¿Soñamos que solucionamos o generamos cambios? ¿Elegimos soñar o actuar? Las pequeñas acciones, igual que los sueños nos enfocan hacia un lugar. Elegir hacia cual quiero enfocarme, sigue dependiendo de mi.
28 de noviembre de 2012
¿Quieres una sonrisa? Sonríe
Aprendimos cuando éramos jóvenes (bueno…más jóvenes) que la naturaleza tiene su propio ciclo. Que proteger una especie animal o vegetal supone mantener el ecosistema. Que todas y cada una de las partes de la naturaleza dependen y al mismo tiempo influyen en el resto. El animal más pequeñito o insignificante podía ser igual de importante que el más fuerte de la selva.
Cada pieza de este puzzle cumple su función y todos y cada uno de nosotros/as también. Lo que hagamos influirá en nuestro entorno y lo que suceda en nuestro entorno nos influirá a nosotros. ¿entonces?
Os dejo un cuento hindú que puede ayudarnos a reflexionar sobre ello:
Un peregrino le preguntó al Ganges:
- Río, si tú purificas a los hombres, tus aguas debes de estar llena de pecados.
- No, yo las hago desembocar en el océano.
Fue entonces al océano y le preguntó:
- Océano, si tú recibes al agua del Ganges, debes de estar lleno de pecados.
- No, esa agua hago que se evapore hacia las nubes.
Fue entonces a las nubes y les preguntó:
- Nubes, si vosotras recibís el agua del océano, debéis estar llena de pecados.
- No, nosotras devolvemos el agua a los hombres en forma de lluvia
¿Sentimos que nosotr@s somos también parte de ese todo?
¿Somos conscientes de que lo que damos al mundo es lo que vamos a recibir?
¿Sentimos que nuestros actos, los de nuestro entorno, los de nuestras empresas u organizaciones dependen y al mismo tiempo influyen en nuestra sociedad?
¿Qué estoy haciendo para mejorar mi entorno? ¿Y qué hago o dejo de hacer que puede estar perjudicándolo?
Cuando aprendemos que recibimos lo que damos, llega el momento en el que el día que quieres ver o recibir una sonrisa, sabes que sólo tienes que sonreír. Es fácil no??
21 de noviembre de 2012
¿Esto es lo que yo necesito o lo que tu necesitas?
Cuando pienso "hago esto por tu bienestar y para que te sientas bien" ¿qué es lo que realmente quiero decir?
Lo hago porque sé que es lo que tu necesitas.
Lo hago porque creo que es lo que puedes necesitar.
Lo hago para que veas lo buena persona que soy y me quieras un poquito más.
Algunas veces, descubrimos que nuestros supuestos actos de entrega no lo son tanto en realidad. Encontramos que el bombón que regalamos es en realidad un bumerán que vuelve a nosotr@s. Que si un bombón parece lo más apetecible no siempre es lo que la otra persona necesita.
¿Somos altruistas entonces?
Si lo somos, aunque no siempre lo que hacemos por "l@s demás" es realmente para ell@s y por lo tanto esos actos no son altruistas.
¿Cómo puedo averiguarlo?
Escuchándote, conociéndote, acercándote sin prejuicios a las personas y conociéndolas, aprendiendo a leer sus necesidades reales y las tuyas propias. Yo me descubro cada día aprendiendo de mi entorno y conmoviéndome por sus respuestas. Encontrando que algunas veces podemos ofrecer más de nuestro tiempo, nuestra escucha, nuestra entrega sin que sea premeditado o con un objetivo concreto y descubriendo que eso es lo que la otra persona necesitaba ahora mismo.
Nos automatizamos en nuestras respuestas y generamos hábitos relacionales desde los que repetimos las mismas pautas sin preguntarnos si es así como yo quiero y como las otras personas quieren relacionarse ahora mismo. Estar presentes en cada momento nos ayuda a estar abiertos y abiertas a lo que pueda pasar y por lo tanto a lo que podemos necesitar en cada momento, sin planificar, sin generar expectativas, simplemente estando abiertos y abiertas a lo que sucede. Entonces si podemos hablar de actos de entrega, de altruismo y de amor incondicional.
¿Te apetece probar por hoy? Sal y no esperes nada. No esperes que te pidan algo concreto, dar algo determinado y no esperes recibir algo a cambio, sal y escucha, sal y recibe las señales en forma de palabras, gestos, miradas, sonrisas o ceños fruncidos y recíbelos sin pasarlos por ningún filtro, nada es bueno o malo, positivo o negativo, mejor o peor per se. Simplemente es lo que es y tu estas ahí para vivirlo.
Lo hago porque sé que es lo que tu necesitas.
Lo hago porque creo que es lo que puedes necesitar.
Lo hago para que veas lo buena persona que soy y me quieras un poquito más.
Algunas veces, descubrimos que nuestros supuestos actos de entrega no lo son tanto en realidad. Encontramos que el bombón que regalamos es en realidad un bumerán que vuelve a nosotr@s. Que si un bombón parece lo más apetecible no siempre es lo que la otra persona necesita.
¿Somos altruistas entonces?
Si lo somos, aunque no siempre lo que hacemos por "l@s demás" es realmente para ell@s y por lo tanto esos actos no son altruistas.
¿Cómo puedo averiguarlo?
Escuchándote, conociéndote, acercándote sin prejuicios a las personas y conociéndolas, aprendiendo a leer sus necesidades reales y las tuyas propias. Yo me descubro cada día aprendiendo de mi entorno y conmoviéndome por sus respuestas. Encontrando que algunas veces podemos ofrecer más de nuestro tiempo, nuestra escucha, nuestra entrega sin que sea premeditado o con un objetivo concreto y descubriendo que eso es lo que la otra persona necesitaba ahora mismo.
Nos automatizamos en nuestras respuestas y generamos hábitos relacionales desde los que repetimos las mismas pautas sin preguntarnos si es así como yo quiero y como las otras personas quieren relacionarse ahora mismo. Estar presentes en cada momento nos ayuda a estar abiertos y abiertas a lo que pueda pasar y por lo tanto a lo que podemos necesitar en cada momento, sin planificar, sin generar expectativas, simplemente estando abiertos y abiertas a lo que sucede. Entonces si podemos hablar de actos de entrega, de altruismo y de amor incondicional.
¿Te apetece probar por hoy? Sal y no esperes nada. No esperes que te pidan algo concreto, dar algo determinado y no esperes recibir algo a cambio, sal y escucha, sal y recibe las señales en forma de palabras, gestos, miradas, sonrisas o ceños fruncidos y recíbelos sin pasarlos por ningún filtro, nada es bueno o malo, positivo o negativo, mejor o peor per se. Simplemente es lo que es y tu estas ahí para vivirlo.
14 de noviembre de 2012
¿Romper con el pasado o el pasado siempre vuelve?
Dicen que los cambios son posibles cuando, en
la balanza, muchas veces inconsciente, pesa más el futuro que el pasado. Dicho
de otro modo, es más importante para ti lo que quieres lograr con ese cambio
que lo que puedas perder.
Resulta casi inevitable, en la gran mayoría
de los cambios, perder o renunciar a algo. Y muy probablemente, hasta que no
realicemos el cambio de manera real, no seamos conscientes de todo a lo que
tendremos que renunciar.
Recuerdo que cuando tomé la decisión de dejar
un empleo estable, con una remuneración que me permitía vivir con holgura y
unos compañeros y compañeras que en muchos casos se habían transformado en
amig@s, sabía con claridad que a lo que más me costaría renunciar sería a las
personas. En realidad, era lo único que tenía importancia en ese momento.
Afrontas el cambio con ilusión (y con cierto
miedo e incertidumbre, claro está), pero también con cierta pena. En realidad
es un proceso de duelo complicado de comprender pues has elegido tú renunciar a
lo que también te proporcionaba bienestar.
En aquel momento no sabía con certeza cual
sería mi futuro profesional, aunque un tiempo de reflexión y formación me ayudó
a tomar la decisión de crear Kaiden, junto a Beatriz Holguín, donde he conseguido crecer
personal y profesionalmente.
Con el paso del tiempo, sin casi pretenderlo,
algunas de esas personas a las que sabía que echaría de menos, han ido
incorporándose de nuevo en mi vida profesional.
Y por eso me planteo si realmente se rompe
con el pasado o éste vuelve en forma de presente. Regresa envuelto de nuevos
proyectos, ilusiones, formas y maneras. Regresa porque ese pasado estaba basado
en relaciones honestas y reales. Regresa porque sembramos y regamos unas
semillas que, aún habiendo pasado más de 4 años, quieren germinar y florecer.
Y esto me recuerda a la flor del loto, que
dicen pueden estar las semillas sin florecer más de 30 años en el fondo de
cualquier pantano o el bambú que durante los primeros 7 años no asoma por la
superficie, al estar fortaleciendo sus raíces y en el octavo año crece y crece
sin parar. Bueno…en realidad, está sin parar de crecer desde el primer minuto,
aunque no lo veamos desde fuera.
¿No es el pasado lo que hemos sembrado? ¿No
somos fruto, en gran parte, de lo fuimos? ¿Somos conscientes que ahora, en el
presente, también estamos abonando el futuro? ¿Qué quieres que suceda mañana?
Quizá es el momento de sembrar hoy.
7 de noviembre de 2012
¿Cuántas patatas llevas en tu bolsa?
"Una de mis profesoras nos hizo llevar una bolsa de plástico transparente y una bolsa de patatas. Por cada persona que nos rehusábamos a perdonar, debíamos elegir una patata, escribir en ella el nombre y fecha y ponerla en la bolsa de plástico.
Algunas de nuestras bolsas, como podrán imaginar, eran bastante pesadas.
Nos dijeron que lleváramos con nosotros a todos lados esta bolsa durante una semana, poniéndola al lado de nuestra cama de noche, en el asiento del coche y al lado del escritorio en el trabajo.
Algunas de nuestras bolsas, como podrán imaginar, eran bastante pesadas.
Nos dijeron que lleváramos con nosotros a todos lados esta bolsa durante una semana, poniéndola al lado de nuestra cama de noche, en el asiento del coche y al lado del escritorio en el trabajo.
La molestia de cargar esto con nosotros nos mostraba claramente el peso espiritual que llevábamos; teníamos que prestarle atención todo el tiempo para no olvidarla y llevarla en lugares donde resultaba embarazosa.
Naturalmente, la condición de las patatas se deterioraba empezando a dar un hediondo olor." (Fragmento de un relato encontrado en Internet y del que no aparece la referencia de su autor/a).
Visto así, parece absurdo: tener que cargar con resentimientos, en forma de patatas que además pueden ser vistas por todo el mundo, debiéndonos de esforzar por no olvidarnos de ellas y según avanza el tiempo se pudren y huelen mal.
Sin embargo ¿cuantas cosas recuerdas y te producen una "mala sensación"? ¿cuantos de esos recuerdos generan otros sentimientos? ¿cuanto de esos sentimientos tienen que ver con otras personas y cuantos contigo misma/o? ¿cuantas veces perdonas o pides perdón a las personas que, simplemente te "han decepcionado" o a las que has podido "decepcionar"? ¿Te perdonas a ti misma o a ti mismo cuando te "auto-defraudas"?
Es verdad que sentir decepción suele ir precedido por una determinada expectativa y que si conseguimos no generar demasiadas expectativas sobre otras personas, sobre situaciones o sobre mi misma/o, resultará más difícil sentirnos descepcionad@s, aunque también es verdad que para muchas personas esa situación es más bien un ideal u objetivo al que aún no hemos llegado.
¿Cuántas patatas llevas cargando en tu bolsa en las últimas semanas o meses? ¿Cuántas quieres seguir cargando aún? ¿Cuántas patatas ya empiezan a oler?
31 de octubre de 2012
Deseos y necesidades (explícitos o no)
No es lo que sucede, en sentido estricto, lo que a uno/a le hace sentirse bien o mal, sino lo lejos o cerca que está de lo que uno/a esperaba o deseaba.
Por eso, cuando le cuentas a un amigo que te sientes decepcionada, triste o malhumorada y le explicas lo que te ha pasado...te dice...y eso es todo?? y por eso estás así??. Quizá lo que no sepa es que tú deseabas algo completamente diferente, que te habías imaginado en tu cabeza otra cosa. Y si profundizamos un poco más, no es sorprendente que tu amigo no supiera tus expectativas previas, sino que ni tú mism@ las conocías (o reconocías).
Lo que quiero decir es que me descubro decepcionándome con deseos o expectativas no cumplidas, con deseos o necesidades que no me había reconocido a mi misma que lo fueran.
Y es entonces cuando se produce ese choque de trenes que nos cuesta comprender. Cuando uno/a se siente incómodo en su propio traje
Cuando uno/a se reconoce que eso no es lo que realmente quería, que una cosa es que lo se había dicho a si mismo/a y a los demás (para ser correcto, para no ilusionarse, no vaya a ser que fracase, para no intentarlo, para no sufrir, para no arriesgar, para no mostrarse demasiado, para no quedar en evidencia) y otra muy distinta lo que en el fondo, en lo más profundo, hubiera sido maravilloso que sucediera.
Por eso, de un tiempo a esta parte trabajo de manera profunda en reconocerme a mi misma cuales son, en el fondo, mis deseos, mis ilusiones y mis necesidades. Y sé, que el siguiente paso será que los demás no tengan que adivinarme, sino ser capaz de desprenderme de miedos y corazas y no temer al fracaso.
Tengo la sospecha que no debe haber cosa peor que tener que soñar un pasado que no sucedió, así que...ese sería mi fracaso, el no intentarlo, el no provocar que las cosas sucedan, el no soñar despierta, el no desear.
21 de octubre de 2012
¿Qué hace Kaiden por tu Organización y por ti?
Kaiden es una Organización que nació hace poco más de dos años con el objetivo de aportar conocimiento, experiencia y su visión a personas y Organizaciones que buscan un cambio.
¿Qué hacemos?
Escuchamos. No solo escuchamos tus palabras, tus demandas. Escuchamos más allá para entender tus necesidades, lo que hay detrás de tus quejas o cuales son esos deseos por cumplir.
Proponemos. En función de lo que nos piden nuestros clientes y de lo que entendemos que hay detrás de sus palabras, elaboramos una propuesta única y especial, dirigida a cada cliente, a cada persona para satisfacer sus necesidades.
Colaboramos. Una vez escuchada nuestra propuesta, ¿qué pasa si no se ajusta exactamente a lo que estabas pensando? Escuchamos de manera flexible y renovada para detectar lo que falta a la propuesta inicial, la enriquecemos con tus comentarios, observaciones y sugerencias y la convertimos en el producto que se ajuste a lo que de verdad necesitas.
Una vez finalizada nuestra intervención, evaluamos. Compartimos contigo los resultados de esa evaluación, sean cuales sean. Cada proceso de coaching, cada curso o taller, son oportunidades de aprendizaje y mejora y así lo vivimos, con capacidad autocrítica y con visión de desarrollo y crecimiento. Sabemos cosas, aunque no lo sabemos todo y por ello sabemos que con cada cliente, que con cada persona con la que trabajaremos, nos enriquecemos profesional y personalmente.
En este tercer año de vida que inicia queremos seguir creciendo y queremos que más y más personas y Organizaciones nos conozcan. Sabemos que somos muchas las entidades que ofrecemos productos similares. Sabemos que Kaiden ofrece una respuesta singular que quizá sea la que mejor se adapte a tus demandas, o quizás no. Lo que si sabemos es que nos gusta trabajar para y con las personas y que nos gusta afrontar nuevos retos. Por ello deseamos seguir creciendo y avanzando más este año y el próximo y muchos más.
¡Gracias por estar allí! Gracias por seguirnos a través de este blog, a través de Facebook y a través de nuestros cursos, talleres y procesos de coaching.
¿Qué hacemos?
Escuchamos. No solo escuchamos tus palabras, tus demandas. Escuchamos más allá para entender tus necesidades, lo que hay detrás de tus quejas o cuales son esos deseos por cumplir.
Proponemos. En función de lo que nos piden nuestros clientes y de lo que entendemos que hay detrás de sus palabras, elaboramos una propuesta única y especial, dirigida a cada cliente, a cada persona para satisfacer sus necesidades.
Colaboramos. Una vez escuchada nuestra propuesta, ¿qué pasa si no se ajusta exactamente a lo que estabas pensando? Escuchamos de manera flexible y renovada para detectar lo que falta a la propuesta inicial, la enriquecemos con tus comentarios, observaciones y sugerencias y la convertimos en el producto que se ajuste a lo que de verdad necesitas.
Una vez finalizada nuestra intervención, evaluamos. Compartimos contigo los resultados de esa evaluación, sean cuales sean. Cada proceso de coaching, cada curso o taller, son oportunidades de aprendizaje y mejora y así lo vivimos, con capacidad autocrítica y con visión de desarrollo y crecimiento. Sabemos cosas, aunque no lo sabemos todo y por ello sabemos que con cada cliente, que con cada persona con la que trabajaremos, nos enriquecemos profesional y personalmente.
En este tercer año de vida que inicia queremos seguir creciendo y queremos que más y más personas y Organizaciones nos conozcan. Sabemos que somos muchas las entidades que ofrecemos productos similares. Sabemos que Kaiden ofrece una respuesta singular que quizá sea la que mejor se adapte a tus demandas, o quizás no. Lo que si sabemos es que nos gusta trabajar para y con las personas y que nos gusta afrontar nuevos retos. Por ello deseamos seguir creciendo y avanzando más este año y el próximo y muchos más.
¡Gracias por estar allí! Gracias por seguirnos a través de este blog, a través de Facebook y a través de nuestros cursos, talleres y procesos de coaching.
17 de octubre de 2012
Esta es tu vida. El manifiesto Holstee
Acabo de encontrar el
Manifiesto Holstee y quiero compartirlo porque creo que recoge algunas perlas
muy, muy interesantes y me puede servir para hablar de los cambios
significativos. Ahí van:
1.
Haz lo que amas y hazlo con frecuencia
2.
Si no te gusta algo, cámbialo.
3.
Si no te gusta tu trabajo, renuncia.
4.
Si no tienes suficiente tiempo, deja de ver televisión.
5.
Si estás buscando el amor de tu vida, detente. Te estará esperando
cuando empieces a hacer las cosas que amas.
6.
Deja de analizar demasiado, la vida es simple.
7.
Abre tus brazos, mente y corazón a nuevas cosas y gente, estamos unidos
en nuestras diferencias.
8.
Algunas oportunidades sólo llegan una vez, aprovéchalas.
9.
Viaja con frecuencia porque perdiéndote te encontrarás a ti mismo.
10.
Todas las emociones son hermosas.
11.
Cuando comas aprecia hasta el último bocado.
12.
Pregúntale a la próxima persona que veas cuál es su pasión, comparte tu
sueño inspirador con ellos.
13.
La vida es acerca de la gente que conoces y las cosas que creas con ellas,
así que sal y comienza a crear.
14.
La vida es corta, vive tu sueño y comparte tu pasión.
Sé que si los lees
puedes decirte…ya estamos otra vez con estos consejos baratos para ser feliz y
bueno…quizá…pero yo te lo planteo de otra manera.
Léelos, revísalos y
respóndete con sinceridad cuántos de estos “consejos” guían tu día a día.
¿Abres de verdad tu mente y tu corazón a cosas y personas nuevas? ¿Haces lo que
amas y lo haces con frecuencia? ¿Cambias lo que no te gusta? ¿Compartes tus
sueños y pasiones? ¿Te interesas por los sueños de los demás? ¿Disfrutas y
saboreas cada bocado? ¿Estás dispuesto/a a perderte para más tarde encontrarte?
Si, los consejos son
sencillos, fáciles, básicos diríamos…pero lo más curioso de todo es que no nos
los aplicamos. Mi propuesta de esta semana es que pruebes (no tienes nada que
perder) en aplicar al menos 5 de estos “consejos baratos” y ya nos cuentas.
Por si queréis ver el
vídeo donde he visto este manifiesto:
10 de octubre de 2012
¿Qué hay fuera de mi zona de confort?
Fuera de mi zona de confort hay respuestas.
También está lo desconocido, lo no habitual, lo no común.
Fuera de mi zona de confort están los retos, los desafíos y las oportunidades.
Llegar a nuestra actual zona de confort nos ha costado nuestro esfuerzo. Hemos dedicado tiempo y energías a construirla. Hemos adquirido nuevos hábitos, hemos desarrollado habilidades y hemos aprendido cosas hasta llegar a ella.
Se trata de un espacio, relativamente cómodo, que solo existe para mi, solo existe en mi mente. Si, tiene que ver con mis valores. También tiene que ver con mis objetivos.....pero no los de hoy. Tiene que ver con mis objetivos de ayer, del día que empecé a construirla y del día que me arriesgué y salí de mi anterior zona de confort, para construir la actual.
Quizás hemos escuchado muchas veces frases relativamente negativas asociadas a la zona de confort, sin embargo no se trata de algo negativo en si, sino de ese espacio en el que me encuentro tan bien, en el que me siento tan a gusto, que puede limitar mis movimientos, mis decisiones y mis cambios. El problema de este espacio está cuando nos apegamos tanto a él que no queremos salir, no queremos cambiarnos, no queremos seguir avanzando y así nos acomodamos por meses y meses, años incluso viendo alejarse nuevas oportunidades, nuevos retos y nuestros nuevos objetivos.
Aferrarnos a permanecer en ese espacio cómodo en el que llegué a sentirme bien, puede limitarme y es allí cuando aparecen los problemas. Mi zona de confort de hace 10 años no puede ser la misma que la que hoy necesito para sentirme realizada, por eso en coaching hablamos de salir de nuestra zona de confort para poder observar otras opciones, otros caminos y elegir cuál es el que quiero tomar ahora, para volver a construir ese sitio en el que me sienta cómoda en un futuro. Salir de nuestra zona de confort nos permite el cambio, la evolución y seguir avanzando, proyectando y cumpliendo nuevas metas.
¿Te aferras a tu zona de confort? ¿Qué te impide abandonarla? ¿Quizás el miedo a lo desconocido?
Te proponemos que hoy salgas de tu zona de confort, explores lo que te rodea y vas las cosas con nuevos ojos. Admira la belleza que puede haber en cada pequeña cosa que encuentres a tu paso.
También está lo desconocido, lo no habitual, lo no común.
Fuera de mi zona de confort están los retos, los desafíos y las oportunidades.
Llegar a nuestra actual zona de confort nos ha costado nuestro esfuerzo. Hemos dedicado tiempo y energías a construirla. Hemos adquirido nuevos hábitos, hemos desarrollado habilidades y hemos aprendido cosas hasta llegar a ella.
Se trata de un espacio, relativamente cómodo, que solo existe para mi, solo existe en mi mente. Si, tiene que ver con mis valores. También tiene que ver con mis objetivos.....pero no los de hoy. Tiene que ver con mis objetivos de ayer, del día que empecé a construirla y del día que me arriesgué y salí de mi anterior zona de confort, para construir la actual.
Quizás hemos escuchado muchas veces frases relativamente negativas asociadas a la zona de confort, sin embargo no se trata de algo negativo en si, sino de ese espacio en el que me encuentro tan bien, en el que me siento tan a gusto, que puede limitar mis movimientos, mis decisiones y mis cambios. El problema de este espacio está cuando nos apegamos tanto a él que no queremos salir, no queremos cambiarnos, no queremos seguir avanzando y así nos acomodamos por meses y meses, años incluso viendo alejarse nuevas oportunidades, nuevos retos y nuestros nuevos objetivos.
Aferrarnos a permanecer en ese espacio cómodo en el que llegué a sentirme bien, puede limitarme y es allí cuando aparecen los problemas. Mi zona de confort de hace 10 años no puede ser la misma que la que hoy necesito para sentirme realizada, por eso en coaching hablamos de salir de nuestra zona de confort para poder observar otras opciones, otros caminos y elegir cuál es el que quiero tomar ahora, para volver a construir ese sitio en el que me sienta cómoda en un futuro. Salir de nuestra zona de confort nos permite el cambio, la evolución y seguir avanzando, proyectando y cumpliendo nuevas metas.
¿Te aferras a tu zona de confort? ¿Qué te impide abandonarla? ¿Quizás el miedo a lo desconocido?
Te proponemos que hoy salgas de tu zona de confort, explores lo que te rodea y vas las cosas con nuevos ojos. Admira la belleza que puede haber en cada pequeña cosa que encuentres a tu paso.
3 de octubre de 2012
El Elemento
Para las personas que nos gusta leer, cuando te topas con un libro como “El Elemento” no puedes hacer otra cosa que disfrutar muchísimo.
"El Elemento", de Sir Ken Robinson nos muestra infinidad de ejemplos reales que todas las personas nacemos con extraordinarias capacidades que sólo utilizaremos y pondremos en marcha si encontramos nuestro “Elemento”
Define el Elemento como el punto de encuentro entre las aptitudes naturales y las inclinaciones personales. Es decir, las personas que han encontrado su Elemento hacen lo que les gusta y al hacerlo se sienten realmente ellos mismos.
“Cuando las personas están en su Elemento establecen contacto con algo fundamental para su sentido de la identidad, sus objetivos y su bienestar. Perciben quiénes son realmente y qué deben hacer en su vida”
Nos cuenta, a través de ejemplos reales, que el Elemento tiene 2 características principales y 2 condiciones para estar en él.
Las características son: capacidad y vocación
Las condiciones: actitud y oportunidad
¿Se puede resumir mejor? Bueno…quizá así
Capacidad sería algo así como mi facilidad para hacer algo
Vocación sería si me apasiona hacerlo
Actitud sería mi disposición
Oportunidad sería aquellas ocasiones donde puedo desarrollar ese talento (ocasiones que en muchos casos tendremos que buscar y que otras llegan a nosotros de manera casual)
A lo largo del libro, nos explica la influencia que puede tener para encontrar nuestro Elemento la educación recibida, la cultura en la que nos criamos, las personas que nos rodean, seguir nuestra intuición, perseverar a pesar de las miradas críticas o dificultades, encontrar personas afines, ser flexible, etc.
Quizá uno pueda pensar…ufff!! Qué de cosas influyen para encontrar mi Elemento, quizá sea demasiado tarde, ya tengo xx años. Bueno, pues también hay un capítulo para ello. Yo diría que nunca es demasiado tarde para poder desarrollar todo lo que somos, para encontrar nuestra plenitud.
Aprovecho también para poneros este vídeo, donde el mismo autor, Sir Ken Robinson, en una conferencia nos cuenta un buen ejemplo de alguien que encontró su Elemento
O este otro (unos 3 minutos)
Espero que os guste y os anime a leer este magnífico libro.
26 de septiembre de 2012
¿Qué cultivamos con nuestras palabras?
Cultivamos relaciones duraderas, basadas en el apoyo mutuo, en la expresión emocional, en la empatía y en la escucha amable.
También podemos cultivar relaciones basadas en la desigualdad, en la evaluación y en la emisión de juicios de valor.
Elegimos comunicarnos de una manera o de otra con las personas de nuestro entorno, aún so no lo hacemos de manera activa, aún si nos dejamos llevar por hábitos o modelos de manera inconsciente.
Una forma de comunicar construyendo es seguir los cuatro pasos del modelo de Comunicación no Violenta de Marshall B. Rosenberg:
1. Observamos un acto;
2. Percibimos nuestros sentimientos y emociones sobre lo observado;
3. Tomamos conciencia de nuestras necesidades, valores, deseos, que dan origen a esos sentimientos y emociones;
4. Generamos acciones concretas que enriquecen nuestra vida y quizá las de otras personas.
¿Parece fácil no? ¿Lo hacemos habitualmente?
Existe una manera de expresión más común que no parte de la observación, sino de la evaluación y quizá no siempre somos conscientes de cuando la usamos.
Por ejemplo, no es lo mismo decir "eres demasiado generoso" que "cuando te veo darle a alguien el dinero para tu almuerzo, creo que eres demasiado generoso", o bien "Pedro siempre posterga las cosas" en lugar de decir "Pedro sólo estudia para los exámenes la noche anterior".
Algunas palabras nos indican con facilidad cuando estamos emitiendo una evaluación, por ejemplo siempre, nunca, a menudo, rara vez, mal, bien.... ¿Utilizas algunas de ellas cuando te comunicas? ¿Por qué otras palabras puedes sustituirlas?
Ojo, no queremos decir que las palabras sean las que emiten el juicio, ellas son neutras, ellas existen con algún fin, somos las personas quienes decidimos usarlas de una u otra manera.
Recomendamos el libro de Marshall B. Rosenberg "Comunicación no violenta. Un lenguaje de vida" en el que, de manera sencilla, clara y elocuente, nos guía hacia otra forma de comunicarnos. Esperamos que si eliges leerlo, lo disfrutes tanto como nosotras.
También podemos cultivar relaciones basadas en la desigualdad, en la evaluación y en la emisión de juicios de valor.
Elegimos comunicarnos de una manera o de otra con las personas de nuestro entorno, aún so no lo hacemos de manera activa, aún si nos dejamos llevar por hábitos o modelos de manera inconsciente.
Una forma de comunicar construyendo es seguir los cuatro pasos del modelo de Comunicación no Violenta de Marshall B. Rosenberg:
1. Observamos un acto;
2. Percibimos nuestros sentimientos y emociones sobre lo observado;
3. Tomamos conciencia de nuestras necesidades, valores, deseos, que dan origen a esos sentimientos y emociones;
4. Generamos acciones concretas que enriquecen nuestra vida y quizá las de otras personas.
¿Parece fácil no? ¿Lo hacemos habitualmente?
Existe una manera de expresión más común que no parte de la observación, sino de la evaluación y quizá no siempre somos conscientes de cuando la usamos.
Por ejemplo, no es lo mismo decir "eres demasiado generoso" que "cuando te veo darle a alguien el dinero para tu almuerzo, creo que eres demasiado generoso", o bien "Pedro siempre posterga las cosas" en lugar de decir "Pedro sólo estudia para los exámenes la noche anterior".
Algunas palabras nos indican con facilidad cuando estamos emitiendo una evaluación, por ejemplo siempre, nunca, a menudo, rara vez, mal, bien.... ¿Utilizas algunas de ellas cuando te comunicas? ¿Por qué otras palabras puedes sustituirlas?
Ojo, no queremos decir que las palabras sean las que emiten el juicio, ellas son neutras, ellas existen con algún fin, somos las personas quienes decidimos usarlas de una u otra manera.
Recomendamos el libro de Marshall B. Rosenberg "Comunicación no violenta. Un lenguaje de vida" en el que, de manera sencilla, clara y elocuente, nos guía hacia otra forma de comunicarnos. Esperamos que si eliges leerlo, lo disfrutes tanto como nosotras.
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19 de septiembre de 2012
Nadie se hace a si mismo
Este es el título de la entrevista que le hacen a Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, en la contra de la Vanguardia del día 18 de septiembre de este año.
“A los ricos les gusta pensar que merecen su fortuna. Y a los herederos hay que reconocerles que han sabido elegir a sus padres. Pero lo cierto es que nadie se hace a sí mismo”
“Nadie es fruto de su único esfuerzo”
Me gustaría rescatar estas ideas para reflexionar sobre lo que somos, hacemos y conseguimos. Vivimos en una sociedad que nos invita a pensar y creer que todo depende de nosotros, que si nos esforzamos lograremos nuestros sueños y propósitos.
Y, aunque comparto en parte esa creencia, echo en falta hablar de otros conceptos que ayudarían a gestionar mejor esta idea.
Somos quienes somos gracias, entre otras cosas, a la educación que recibimos, la formal y la no formal. Al entorno donde crecimos. A las cosas que nos dijeron y creímos. A las oportunidades que se cruzaron en nuestro camino (unas buscadas, si, pero otras muchas, no nos engañemos, llegaron sin pretenderlo nosotros). A las personas que nos ayudaron y creyeron en nosotros. Y a los que no. Somos quienes somos gracias a muchos elementos que se escapan a nuestro control y a nuestra decisión.
Negar que las circunstancias nos influyen y forman parte de lo que somos puede generar muchas frustraciones y negaciones.
Dicho esto, también creo que una de las cuestiones que define muy bien a las personas es precisamente cómo gestiona y cómo sale parado de todas esas circunstancias. Nos influyen, pero no son determinantes, no son definitivas.
Por eso me ha gustado tanto que alguien que ha sido premio Nobel, que nació en una familia modesta, que se educó en una escuela pública y gratuita, diga que “nadie se hace así mismo”.
¿Qué personas han influido significativamente en tu vida?
¿Quiénes te han ayudado a ser quien eres?
Aprovecho aquí, para dar las gracias a tod@s l@s profesor@s y educador@s de la escuela pública.
“A los ricos les gusta pensar que merecen su fortuna. Y a los herederos hay que reconocerles que han sabido elegir a sus padres. Pero lo cierto es que nadie se hace a sí mismo”
“Nadie es fruto de su único esfuerzo”
Me gustaría rescatar estas ideas para reflexionar sobre lo que somos, hacemos y conseguimos. Vivimos en una sociedad que nos invita a pensar y creer que todo depende de nosotros, que si nos esforzamos lograremos nuestros sueños y propósitos.
Y, aunque comparto en parte esa creencia, echo en falta hablar de otros conceptos que ayudarían a gestionar mejor esta idea.
Somos quienes somos gracias, entre otras cosas, a la educación que recibimos, la formal y la no formal. Al entorno donde crecimos. A las cosas que nos dijeron y creímos. A las oportunidades que se cruzaron en nuestro camino (unas buscadas, si, pero otras muchas, no nos engañemos, llegaron sin pretenderlo nosotros). A las personas que nos ayudaron y creyeron en nosotros. Y a los que no. Somos quienes somos gracias a muchos elementos que se escapan a nuestro control y a nuestra decisión.
Negar que las circunstancias nos influyen y forman parte de lo que somos puede generar muchas frustraciones y negaciones.
Dicho esto, también creo que una de las cuestiones que define muy bien a las personas es precisamente cómo gestiona y cómo sale parado de todas esas circunstancias. Nos influyen, pero no son determinantes, no son definitivas.
Por eso me ha gustado tanto que alguien que ha sido premio Nobel, que nació en una familia modesta, que se educó en una escuela pública y gratuita, diga que “nadie se hace así mismo”.
¿Qué personas han influido significativamente en tu vida?
¿Quiénes te han ayudado a ser quien eres?
Aprovecho aquí, para dar las gracias a tod@s l@s profesor@s y educador@s de la escuela pública.
13 de septiembre de 2012
¿Qué paradigmas quieres cambiar?

No solo aprendemos imitando a otras personas (modelaje), sino que generamos una serie de teorías o ideas que se transforman en modelos o paradigmas sobre determinados aspectos de la realidad en la que vivimos.
El paradigma productivo, por ejemplo, con el que hemos crecido, ha ido cambiando. Nos ha enseñado que las personas somos componentes esenciales de una organización creada para producir un bien determinado que no sería posible sin la unión de diversas fuerzas físicas, intelectuales, organizativas y gestoras, entre otras.
También hemos aprendido que las personas, a través de nuestro desarrollo profesional, podemos lograr la felicidad, la satisfacción, la realización, el bien común y el propio.
Si observamos todos los modelos, teorías o ideas que constituyen nuestro paradigma sobre el trabajo ¿Nos sentimos identificad@s? ¿Nos sentimos satisfech@s o realizad@s?
Es probable que en este momento histórico, esté influyendo la idea, tan repetida "en los tiempos que corren" o "con la que está cayendo", me conformo con cualquier cosa.
¿Qué implica esa idea en mi manera de ver, valorar y actuar sobre mi entorno? ¿Es así como quiero desarrollarme?
Como decía Stephen Covey "cuanto más apegada esté una persona a su percepción inicial, más poderosa será la experiencia "¡Eureka!". Con esta frase, nos habla de lo que se genera cuando cambiamos nuestro paradigma sobre alguna cosa. Cuando se genera un cambio interno que nos ayuda a ver la realidad de distinta manera, desde otro ángulo y por lo tanto llena de posibilidades inexistentes previamente. El cambio de paradigma, según el autor, genera poderosas transformaciones, permitiéndonos cambios profundos, motivadores y duraderos. Cambios posibilitadores, nuevos, renovadores. Permitiéndonos hacer cosas que antes no hacíamos, pensar de otra manera y ver posibilidades donde antes solo veíamos obstáculos.
Si los paradigmas actuales sobre nuestro desarrollo profesional, sobre el trabajo o el sistema productivo están influyendo en nuestras actitudes, conductas y relaciones con las demás personas de una manera que no nos satisface, ni nos realza ¿qué podemos hacer?
Te proponemos revisar algunos de estos paradigmas, romper con la tradición, con los viejos modos de pensar, con los paradigmas antiguos y generar unos nuevos, unos que sí hablen de ti, que síi te reflejen y que te encaminen hacia dónde quieres estar ahora, hacia donde te gustaría estar en un futuro próximo.
¿Un reto motivador? ¿Quizá también complejo? No eres la única persona que siente miedo al leer esto. Tampoco tienes por qué afrontar el cambio tu sol@. Una opción: en el próximo taller de Kaiden, los días 21 y 22 de septiembre, nos centraremos en abrir la mirada y aprender a ver posibilidades y oportunidades en las dificultades. Pondremos en valor nuestras capacidades y experiencia profesional para buscar cuál es nuestro propio paradigma, desde el cual empezar a construir mi verdadero desarrollo profesional. ¿Te apetece compartir esto con nosotr@s?
5 de septiembre de 2012
Si no es ahora...¿Cuándo?
Pasamos mucho tiempo
pensando o proyectando en el futuro. Imaginando cómo será nuestra vida.
Restando valor al
presente, a lo que hacemos, tenemos, sentimos o somos, imaginamos un futuro
distinto y lo valoramos como algo mejor (en el mejor de los casos)
Puede que nos sirva
para impulsarnos, para motivarnos a lograr algún objetivo que nos ilusiona y
que consideramos nos hará felices.
En muchas ocasiones,
comparamos nuestro presente, nuestra realidad con ese futuro imaginado y
entonces, depositamos en ese futuro nuestra felicidad, nuestro bienestar,
olvidando que sólo ahora podemos ser, sólo ahora podemos sentir, sólo ahora
podemos amar, sólo ahora.
Os dejo un
cortometraje, que en apenas 3 minutos, nos muestra esto de lo que os hablo.
No se trata, por
tanto, de no querer mejorar o cambiar, de no tener proyectos, sueños o
ilusiones, sino que éstos no te resten ni un poquito de conciencia de tu
presente, de lo que estás viviendo en estos precisos instantes, que no te
impidan valorar y disfrutar, en la medida de tus posibilidades, de lo que estás
viviendo en estos momentos.
Cada momento, cada
instante, es irrepetible. Muchas veces dejamos que se nos escape, como el agua
entre las manos, pensando que encontraremos fuentes mejores en el camino. Bebe,
vive.
30 de agosto de 2012
Creer en uno mismo o en una misma
Las personas tenemos muchas creencias. Estas cambian o no,
algunas permanecen haciéndonos compañía durante mucho tiempo.
Podemos tener creencias sobre el mundo, sobre nuestro
entorno, sobre los valores de las personas, sobre las personas que nos rodean y
también sobre nosotr@s mism@s. También podemos tener creencias filosóficas,
religiosas, morales o éticas.
Pero, convendría preguntarnos ¿Creo en mi misma, en mi
mismo? ¿Creo que conseguiré lo que deseo, ambiciono o sueño? ¿Creo que lo
merezco? ¿Creo que puedo?
Por casualidad encontré en la red estas palabras: “Cuando
quiero algo me lo pido a mi misma” (entrevista a la abuela Margarita). Me impactaron, así que seguí leyendo. Se
trataba de una entrevista, aparentemente publicada en La Contra de La Vanguardia,
sin embargo no me fue posible encontrar el link de dicha entrevista en este diario, aunque si aparecieron muchos otros sitios Web que la reproducen (sin especificar la fecha de publicación y sin incluir el link a la fuente original).
Me pareció una entrevista llena de positivismo, de
autenticidad y de auténticas joyas. Por eso, decidí olvidarme del tema elegido
previamente y escribir esta semana sobre este poderoso recurso: creer en
nosotr@s, tener una visión de lo que es importante en mi vida y estar
conectad@s con el universo, sean cuales sean nuestras otras creencias.
Las creencias de esta señora, nos hablan de la interconexión
con el universo, con lo que nos rodea, con los elementos.
“Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu”....
“El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos
más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del
20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?”.
En sus creencias sobre lo que realmente merece la pena,
vuelve a aparecer la interconexión con las personas, de estas con el suelo en
el que habitamos, con lo que nos rodea, con el amor a nosotr@s y al universo.
“Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú
entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no
hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra
Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no
aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. “¿Cómo voy a ser propietario de
la Madre Tierra?”, decían.”
“¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que
somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre
tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.”
Lo que más me fascinó es que en sus palabras pude sentir el
desapego real. Habla de cómo se ha relacionado con miles de personas con las
que ha aprendido el amor sin apego y es coherente en sus palabras.
“Yo quiero decirle algo a todo el mundo…”
“Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el
momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen
realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.”
¿Quién me conoce mejor que yo mism@? ¿Quién entiende mis necesidades mejor que yo? ¿Quién puede saber dónde buscar mis respuestas?
Yo te propongo que pienses en lo que necesitas hoy y te lo
pidas a ti. Si quieres, cuéntanos qué ha pasado.
(Para leer toda la entrevista: http://www.estilosdevida.cl/2011/03/24/cuando-quiero-algo-me-lo-pido-a-mi-misma-ima-sanchez/)
31 de julio de 2012
¿Qué hacer en vacaciones?
Según la RAE, las vacaciones o vacación, es un "Descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios".
Puede ser también un período en el que cambiamos las rutinas diarias, por otras actividades, más o menos rutinarias y en muchas ocasiones novedosas e incluso deseadas.
Algunos expertos, indican que este descanso resulta beneficioso para la salud e incluso indican que es "necesario" para poder romper con la acumulación del estrés que suele acompañarnos en el día a día.
Lo importante no es lo que nos digan los expertos, sino lo que decidamos qué queremos hacer en ese período de descanso. En muchas ocasiones, la decisión debe ser pactada, aún así, decidimos. Podemos elegir unas vacaciones programadas, en las que sabemos exactamente a dónde y cuando vamos a ir, cuanto tiempo y qué actividades realizaremos en ese período. También pueden ser vacaciones llenas de improvisación decidiendo en el último momento a dónde vamos y cada día iremos decidiendo qué hacemos.
¿Y si las vacaciones son en casa?
Lo importante de tener un período de vacaciones no es tanto lo lejos que vayamos o que el destino sea más o menos exótico. Quizá las circunstancias nos obligan a quedarnos en la ciudad en la que vivimos o vamos al pueblo de nuestra familia. Si queremos desconectar, podemos plantearnos, también sin desplazamientos, unas buenas vacaciones en las que dejemos nuestras rutinas y desarrollemos nuestra creatividad, desarrollemos hábitos saludables que nos ayuden a estar bien (dormir, alimentación, actividad física y al aire libre, ....), dediquemos tiempo a "limpiar" nuestra mente de las preocupaciones diarias y a hagamos cosas que nos divierten y nos hacen sentir bien.
Estar de vacaciones, es más una cuestión de voluntad que otra cosa, por lo que en estos días estivales en los que la mayoría disfruta de unas vacaciones, viajes o no viajes, decide si quieres tener unas vacaciones y cómo quieres que sean.
Os dejamos este vídeo en el que nos proponen entrenar una habilidad que nos puede ayudar a sentirnos bien: Plantearnos hipótesis alternativas. Es decir, romper la tendencia de la hipótesis única y desarrollar otra manera de pensar. Este, puede ser un buen ejercicio para estas vacaciones. Feliz verano.
Puede ser también un período en el que cambiamos las rutinas diarias, por otras actividades, más o menos rutinarias y en muchas ocasiones novedosas e incluso deseadas.
Algunos expertos, indican que este descanso resulta beneficioso para la salud e incluso indican que es "necesario" para poder romper con la acumulación del estrés que suele acompañarnos en el día a día.
Lo importante no es lo que nos digan los expertos, sino lo que decidamos qué queremos hacer en ese período de descanso. En muchas ocasiones, la decisión debe ser pactada, aún así, decidimos. Podemos elegir unas vacaciones programadas, en las que sabemos exactamente a dónde y cuando vamos a ir, cuanto tiempo y qué actividades realizaremos en ese período. También pueden ser vacaciones llenas de improvisación decidiendo en el último momento a dónde vamos y cada día iremos decidiendo qué hacemos.
¿Y si las vacaciones son en casa?
Lo importante de tener un período de vacaciones no es tanto lo lejos que vayamos o que el destino sea más o menos exótico. Quizá las circunstancias nos obligan a quedarnos en la ciudad en la que vivimos o vamos al pueblo de nuestra familia. Si queremos desconectar, podemos plantearnos, también sin desplazamientos, unas buenas vacaciones en las que dejemos nuestras rutinas y desarrollemos nuestra creatividad, desarrollemos hábitos saludables que nos ayuden a estar bien (dormir, alimentación, actividad física y al aire libre, ....), dediquemos tiempo a "limpiar" nuestra mente de las preocupaciones diarias y a hagamos cosas que nos divierten y nos hacen sentir bien.
Estar de vacaciones, es más una cuestión de voluntad que otra cosa, por lo que en estos días estivales en los que la mayoría disfruta de unas vacaciones, viajes o no viajes, decide si quieres tener unas vacaciones y cómo quieres que sean.
Os dejamos este vídeo en el que nos proponen entrenar una habilidad que nos puede ayudar a sentirnos bien: Plantearnos hipótesis alternativas. Es decir, romper la tendencia de la hipótesis única y desarrollar otra manera de pensar. Este, puede ser un buen ejercicio para estas vacaciones. Feliz verano.
25 de julio de 2012
Somos únicos
"Utiliza en la vida los talentos que poseas; el bosque estaría muy silencioso si sólo cantasen los pájaros que mejor cantan."
-Henry Van Dyke
Muchas veces, cuando hablamos o mencionamos la palabra talento, aparece en nuestra mente conceptos como “perfección”, “genialidad”, “extraordinario”.
Podemos, en cambio, ir más allá de las palabras y llamarlo capacidades, habilidades, cosas que sabes hacer, que se te dan bien, que disfrutas haciéndolas.
A veces sucede que creemos que nosotr@s no poseemos talento porque hay otras personas que cantan, bailan, componen, dibujan, se expresan, se relacionan, dirigen equipos, juegan al tenis (qué se yo, poner lo que queráis) mejor que nosotr@s.
Y es ahí, en la comparación, donde surgen las dudas y el valor que le otorgamos a lo que somos o a lo que hacemos.
Surgen esas dudas porque necesitamos o nos hemos acostumbrado a poner un valor a lo que hacemos. Lo cuantificamos o incluso lo monetarizamos.
Identificamos el valor de lo que hacemos con el valor que otros nos darían (llámalo precio, reconocimiento formal o social, etc) y claro…si hay alguien que, por seguir con el símil de los pájaros, canta mejor nosotr@s, llegamos a la conclusión que no somos valiosos, que no tenemos talento y por tanto, creemos que ya no merece la pena seguir desarrollando ese talento.
La cuestión, como dice Henry Van Dyke, es planteárselo desde otra perspectiva:
¿Qué sentido tiene que no lo haga?
¿Qué me aporta dejar de hacer algo con lo que disfruto?
¿Necesito ser el/la mejor?
¿Qué me aporta actividad?
Todas las personas aportamos nuestros talentos al conjunto de la sociedad, a nuestro entorno y principalmente a nosotr@s mism@s. Todos somos únicos y nuestra forma de “cantar” hace que el sonido del bosque sea único y maravilloso.
18 de julio de 2012
¿Qué quieres ser de mayor?
Debe ser algo consustancial a nuestra cultura, pues estoy segura que a tod@s y cada un@ de nosotr@s nos han preguntado, al menos una vez, cuando eramos pequeños ¿qué quieres ser de mayor?
¿Qué quieres hacer en el futuro? ¿A qué quieres dedicar tu tiempo, tu vida?
Si lo pensamos con honestidad y en frío, que pueden significar esas preguntas para un niño o niña de 5, 6, 7 o incluso 10 años.
Seguro que algo completamente distinto a lo que piensa la persona que formula la pregunta.
Puede ser que en muchas ocasiones, como le pasó a Lennon, la respuesta choque tanto con la expectativa del adulto, que termine diciéndole que eso no puede ser, que no entiende nada de nada o cualquier otra frase limitante. Ese tipo de frases que, si no eres John Lennon, que si no tienes la seguridad necesaria, te limita y no te permite seguir soñando. Y esa limitación puede acompañarte el resto de tu vida.
¿Qué es bueno o malo para un niño? ¿Que es feo o bonito para una niña? ¿Que es comprensible, lógico o deseable para ambos?
Construir un mundo distinto, un mundo lleno de posibilidades debería empezar por fortalecer las alas de nuestr@s niñ@s, por darles ánimos para que sigan soñando. Debemos asumir cada persona nuestra responsabilidad sobre ellos, como madre, padre, educador, educadora, tía, tío, abuel@s.......y en la medida de nuestras posibilidades, antes de decirles alguna frase categórica, pensar en la oportunidad de ésta, en lo que aporta, en lo necesaria que puede ser o no, en el efecto que tendrá sobre las emociones, pensamientos y comportamientos de ese niño o niña que nos mira con admiración, con autoridad para decirles "verdades".
Si encuentro a un niño que me dice que de mayor quiere ser feliz, lo único que podré decirle es que me parece genial y que es una buena "profesión".
¿Qué quieres hacer en el futuro? ¿A qué quieres dedicar tu tiempo, tu vida?
Si lo pensamos con honestidad y en frío, que pueden significar esas preguntas para un niño o niña de 5, 6, 7 o incluso 10 años.
Seguro que algo completamente distinto a lo que piensa la persona que formula la pregunta.
Puede ser que en muchas ocasiones, como le pasó a Lennon, la respuesta choque tanto con la expectativa del adulto, que termine diciéndole que eso no puede ser, que no entiende nada de nada o cualquier otra frase limitante. Ese tipo de frases que, si no eres John Lennon, que si no tienes la seguridad necesaria, te limita y no te permite seguir soñando. Y esa limitación puede acompañarte el resto de tu vida.
¿Qué es bueno o malo para un niño? ¿Que es feo o bonito para una niña? ¿Que es comprensible, lógico o deseable para ambos?
Construir un mundo distinto, un mundo lleno de posibilidades debería empezar por fortalecer las alas de nuestr@s niñ@s, por darles ánimos para que sigan soñando. Debemos asumir cada persona nuestra responsabilidad sobre ellos, como madre, padre, educador, educadora, tía, tío, abuel@s.......y en la medida de nuestras posibilidades, antes de decirles alguna frase categórica, pensar en la oportunidad de ésta, en lo que aporta, en lo necesaria que puede ser o no, en el efecto que tendrá sobre las emociones, pensamientos y comportamientos de ese niño o niña que nos mira con admiración, con autoridad para decirles "verdades".
Si encuentro a un niño que me dice que de mayor quiere ser feliz, lo único que podré decirle es que me parece genial y que es una buena "profesión".
11 de julio de 2012
Los obstáculos en el camino
Es evidente que todos y todas encontramos a menudo obstáculos en nuestro camino. Antes de seguir…os dejo un cuento que puede ayudarnos a reflexionar sobre la cuestión:
Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Entonces se escondió para ver si alguien retiraba la roca.
Algunos de los comerciantes más adinerados y cortesanos del reino llegaron y, simplemente, la rodearon. Muchos culparon al rey ruidosamente por no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la roca del camino.
Un día, llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, puso su carga en el suelo y trató de trasladar el peñasco hacia un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, pudo lograrlo.
Mientras recogía su carga de vegetales, vio una cartera en el suelo, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que quitara la piedra del camino.
El campesino sabía lo que los otros nunca entendieron: “Cada obstáculo representa una oportunidad para mejorar nuestra propia condición”.
Cuento extraído del libro “Cuentos con alma”
Lanzo algunas preguntas que pueden ayudarnos a tomar conciencia de la situación:
- ¿Cuáles son tus obstáculos en la actualidad?
- ¿Qué están provocando en ti?
- ¿Qué podrías hacer para superarlos? ¿Para minimizar su efecto?
- ¿Qué te impide hacerlo?
- ¿Necesitarías el apoyo de alguien o de algo?
- ¿Qué pasaría si intentaras superar ese obstáculo?
- ¿Y si no lo intentas?
- ¿Alguna vez, antes, has superado algún obstáculo que inicialmente creías imposible? ¿Qué aprendiste de todo ello? ¿Estás segur@ que no puedes hacerlo también esta vez?
Los obstáculos pueden ser una invitación a reflexionar sobre nuestros deseos, nuestros miedos, nuestros recursos, nuestras creencias y valores, nuestras necesidades más profundas. Podemos aprender mucho de nosotr@s mism@s.
Cada uno decide si levantar la piedra, saltarla, rodearla. No hay soluciones únicas ni correctas en la vida. Menos mal!! Son propias, nuestras, con las seguir creciendo y aprendiendo.
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