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24 de junio de 2015

Dándonos permisos...la desconexión a tiempo

 "Un chiste budista" (de Ajahn Brahm: "No te preocupes, ¡Enfádate si quieres!") 

Un monje budista recibió una llamada de un laico de su templo. -Por favor, ¿Podría pasarse hoy por mi casa para realizar una bendición? preguntó la voz al otro lado del teléfono. -Lo siento -respondió el monje-, pero me es imposible. Hoy estoy sumamente ocupado. -Ah, ¿y qué es lo que tiene que hacer para estar tan ocupado? -preguntó el interlocutor. -Nada -respondió el monje-, que es lo que se supone que debe hacer un monje. -Bueno, muy bien -dijo la voz y colgó. La misma persona llamó al día siguiente. -Por favor, ¿podría venir a mi casa para hacer una bendición? -Lo siento -respondió el monje-, me es imposible, hoy estoy sumamente ocupado. -¿Qué es lo que está haciendo hoy? -preguntó el otro. -Nada -respondió el monje. -¡Pero eso es lo que estaba haciendo ayer! -protestó el comunicante.-Sí -respondió el monje-, pero todavía no he terminado. 

Quizás te ha hecho gracia el chiste budista, quizás no. Quizás te has sonreído o quizás has experimentado sorpresa. Lo importante, si lo has leído entero, es simplemente el hecho en si de leerlo prestando atención. Has estado atento, atenta, a la lectura y si no te anticipaste a leer el final del chiste, seguramente no habrás tenido tiempo de emitir un juicio de valor...bueno, al final del chiste, es probable que lo hayas hecho. 

Esto es Mindfulness, prestar atención a lo que está sucediendo en este momento, leer, pensar, realizar una acción, sentir...y además hacerlo sin juzgar si está bien o mal, si es lo que deberías estar haciendo o no, si lo podrías hacer de otra manera...

Este es uno de los motivos por los que Mindfulness genera bienestar, relaja y sosiega la mente, porque puedes apagar el diálogo interno y simplemente fluir en el momento presente. Regalarte 10 minutos al día para practicarlo puede marcar una gran diferencia en tu día a día. 

¿Quieres saber más? Iremos compartiendo píldoras sobre esta poderosa herramienta.  

2 de junio de 2014

Ante una duda, una pregunta.

En la costumbre retórica de nuestra sociedad, ante una pregunta o una duda, se suele dar una respuesta afirmativa, taxativa, basada o no en creencias y en la visión propia de la realidad. 

Es decir, cuando una persona, adulta o niña nos hace una pregunta, asumimos sin cuestionarnos que nuestra respuesta será la mejor opción para aclarar o aportar luz a su duda. 

Esta inmerso en nuestro estilo comunicativo. En nuestra manera de pensar. 

¿Y si no soy la persona más indicada para resolver esa duda? ¿Por qué o para qué me adjudico ese rol de iluminador/a? ¿Lo hago pensando en la persona que pregunta o en mi visibilidad? ¿Y si no era una pregunta en busca de una respuesta específica? 

Distinciones. 

Si una persona me pregunta "¿qué hora es?" o "¿sabes dónde está x calle/plaza/estación?" es muy probable que espere una respuesta cerrada y específica. Un no lo sé o no llevo reloj entra en las posibilidades. Si conozco la respuesta, podré aportar la luz que busca esa persona. 

Y si me pregunta "¿tu qué harías en mi situación?" o "no sé por dónde tirar ¿tú qué harías?" en esos casos ¿qué le respondemos? No existe un instrumento como el reloj o un mapa que nos permita dar una respuesta acertada. Podemos expresar nuestra opinión o nuestro punto de vista, aunque lo que solemos hacer es frotarnos las manos y soltar nuestros consejos. Ay los consejos....esos dogmas de fe, empapados de juicios y desde una realidad ajena a la de la persona a la que se dirigen. 

Quizás la persona busca otra cosa distinta a un consejo. Puede buscar comprensión o ampliar su propio punto de vista. Puede ser que busque dispar sus miedos, sus inseguridades. Resulta más potenciador por lo tanto responder con preguntas. Al menos las suficientes para saber qué espera de nosotros/as. 

Coaching. 

Si el coaching es una herramienta de desarrollo potente, en parte es por usar una dialéctica completamente distinta a la habitual. Por eso, la persona al terminar una sesión se siente aliviada, llena de energía, con ganas de hacer cosas, porque es ella misma quien ha encontrado las respuestas. Porque no ha habido en la conversación consejos, ni juicios, ni indicaciones cerradas. 

La persona que encuentra sus respuestas gana en seguridad, en confianza. Se ve como lo que es, una persona rebosante de potencial, de recursos con los que afrontar la situación de duda, despejando miedos y visibilizando sus fortalezas. 

19 de junio de 2012

Mente del principiante versus Ego

Tener la mente del principiante, hace referencia a un concepto zen que nos habla de mantener una actitud abierta, curiosa, libre de preceptos y por lo tanto de prejuicios. 


Me gusta pensar en esta cualidad como un contrapeso al omnipresente ego que dice "saberlo todo". 


Observando nuestras relaciones con nosotr@s mism@s y con las demás personas, vemos que, por alguna razón que quizá no llegamos a conocer si quiera, el ego suele regir, más que otras cualidades de la persona, nuestras interacciones y comunicaciones. 


¿Qué podemos hacer para mantenerlo al margen? 


Conectar con otras cualidades que ya poseemos, aunque no las empleemos a menudo, puede ser un buen inicio. 


¿Y cómo podemos hacer esto? 


Si no tenemos el hábito, debemos crearlo. Todas las personas sabemos cómo crear nuevos hábitos puesto que lo hemos hecho, más o menos voluntariamente, más o menos conscientemente, en varias ocasiones. Lo que quizá no sepamos es por dónde empezar. 


Hace 3 meses uno de nuestros talleres de desarrollo personal versaba sobre la filosofía y práctica del mindfulness. Esta herramienta, por ejemplo, nos acerca a la práctica de ciertas cualidades que contrarrestan el peso del ego. Desarrollar la mente del principiante, el no juicio, la empatía y autoempatía, la paciencia o la aceptación entre otras cualidades, fortalecen nuestro ser, nuestra autoestima y nos conectan con lo que somos, con la esencia. 


Este fin de semana, los días 22 y 23, abordaremos otra herramienta diferente que nos conecta también con nuestra esencia, con nuestro ser. Esta vez lo haremos desde las señales que nuestro cuerpo siente en cada momento, ante cualquier situación y que nos transmite a modo de información valiosa a la que, muchas veces porque nuestro ego entra en escena, porque no estamos habituad@s a emplear la aceptación y el no juicio o la mente del principiante, no hacemos caso. Con la herramienta del Focusing podemos recuperar esa vía de comunicación interna y conectar nuestro cuerpo con nuestra mente, nuestras sensaciones con nuestras emociones y con nuestro pensamiento. Cerraremos con esta práctica la temporada, ofreciendo la oportunidad de dedicar un poco de nuestro tiempo, en esta época estival que en breve inicia y que suele tener un ritmo algo más pausado, a permitirnos disfrutar de nuestra propia compañía. 


¿Te apetece hacerte este regalo? 


Aún quedan algunas plazas, solo depende de ti. 


Información e inscripciones: info@kaiden.es


15 de marzo de 2012

Actitudes que suman

¿Sabemos no juzgar?

Creo que nos cuesta mucho. Por ejemplo, de esta flor diríamos que es una belleza, que es muy bella que es más bonita que o que me gusta más que........ ¿la valoraríamos por lo que es o por lo que es respecto a otras cosas?

Debemos reconocer que tenemos una tendencia a emitir juicios, a usar una visión dualista sobre las cosas, experiencias, personas que nos rodean e incluso sobre nosotr@s mims@s.

Si, también nos comparamos con y emitimos juicios respecto a esa comparación. Es posible que hayamos aprendido a hacerlo así, eso no quiere decir que tengamos que seguirlo haciendo así por los siglos de los siglos y que si nos descubrimos un día en plena acción de emitir un juicio podemos elegir seguir, parar y cambiar, observar qué me dice ese juicio sobre mi momento, ....las opciones son muchas.

¿Sabemos valorar? Yo creo que si. Sabemos apreciar las cosas y a las personas en sí mismas sin necesidad de compararlas. Puede ser que tengamos más habito de usar una u otra, de juzgar más o de valorar más....podemos aprender a cambiar el primer hábito por el segundo: no necesitar comparaciones para apreciar y valorar a las cosas, a las personas y a mi mism@.

Hay muchas formas de llevar a cabo este cambio, una de ellas es a través de las técnicas del mindfulness o de la conciencia plena, el tema que desarrollaremos en nuestro próximo taller los días 23 y 24 de marzo. ¿Te apetece conocerlo? ¿Te apetece experimentarlo?