En algunas Organizaciones se instala una cultura peculiar en la que una de las premisas supone "saberlo todo" y si no lo sabes, no lo reconozcas. Esta cultura es realmente dañina, no solo para las personas que forman parte de ella sino para la propia Organización. Aunque exista la falsa imagen de productividad, calidad y eficiencia ¿Qué podrían hacer esas mismas personas si trabajasen sin estrés? ¿Qué podrían generar si no tuviesen miedo a aceptar sus carencias? ¿Cuál sería el nivel de producción y de calidad si las personas recibiesen la formación necesaria para desempeñar su función con confianza y autonomía?
Sé que algún día veremos esa otra realidad generalizándose en nuestras empresas y organizaciones. En un futuro no muy lejano, dejaremos de tener miedo al miedo y asumiremos con confianza nuestras limitaciones para pedir ayuda y recibir la formación o transformación que necesitemos.
¿Me han promocionado y no sé cómo pasar de gestionar un equipo de 5 personas a un departamento de 30? Pido ayuda. ¿Ha llegado una nueva persona a dirigir el equipo y no sabe cómo gestionarlo? Pido ayuda. ¿He adquirido nuevas responsabilidades y necesito aprender algunas herramientas para abordar el trabajo con excelencia? Pido ayuda. ¿En mi familia aparecen unas necesidades de tiempo y dedicación que me dificultan compatibilizar trabajo y familia? Pido ayuda. Saber pedir ayuda y a quién hacerlo tiene mucho que ver con nuestra:
1. Autoestima
2. Inteligencia emocional
3. Inteligencia racional
4. Inteligencia social
¿Crees que a pedir ayuda también se aprende? Pues estás en lo cierto. Si aún no sabes como pedir ayuda, puedes empezar aprendiendo, es decir pidiendo ayuda para aprender.
